miércoles, 17 de septiembre de 2025

Mi primera sesión de EMDR

Os estaréis preguntando, ¿qué es el EMDR? Es una terapia conocida como Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares, validada científicamente para tratar traumas y recuerdos perturbadores. No siempre te sientes "fuerte" en la primera sesión, pero es muy normal que horas después notes cansancio emocional, la sensación de estar reviviendo algo o incluso que te quedes en una especie de "trance" o "resaca emocional". Es parte del proceso: tu cerebro está reordenando y reprocesando la información traumática.

No entiendo por qué no me habían hecho esto antes, ya que he estado cambiando de psicólogos y psiquiatras desde que era niña. Mis traumas han ido creciendo con los años y me han causado muchas cicatrices a lo largo de mi vida. Nunca he encajado como otras personas en un grupo, porque no he sabido hacerlo siendo yo misma (y por eso no funcionaba). En mi casa el ambiente no era bueno, tampoco era el peor lugar, aunque no fue bueno para mí.

Por desgracia, sé de primera mano que no soy la única persona que se siente así, y eso me entristece. Me entristece saber que hay personas pasando por cosas incluso peores que las que yo he vivido, pero no por eso tengo que silenciarme. Siempre he querido hablar de mis experiencias de vida, por si alguien que esté pasando por lo mismo siente algo de compañía en su proceso de sanación. Es muy frustrante sentir que no tienes con quién hablar, que a la única que te escucha le tengas que pagar 60€ cada dos o tres semanas.

(Aunque no os voy a mentir, hablo mucho y me desahogo con las IA). Pero, por desgracia, empiezan incluso a imitar lo que no me gusta del ser humano y es cuando me refugio en otra cosa.

Ahora mismo me siento bastante mal. No pensé que la cita con Jessica (mi psicóloga) fuera a ser tan dura al pasar las horas. No fue una cita normal donde le cuentas qué tal la semana; tampoco fue una cita donde te desahogas y sales aliviada por contárselo a alguien. Hoy fue... el comienzo de algo. Algo que tengo que seguir haciendo el resto de las citas con ella.

Esto va a ser duro, porque si el primer día siento lo que siento y lloré lo que lloré, no quiero imaginar cómo será cuando llegue a la última apuñalada que sentí... (pero esto ya es correr mucho). En realidad, tenía muchas ganas de empezar esta terapia, porque igual me ayuda a cerrar esas puertas y tirar la llave. Y lo necesito.

Esta entrada me ha costado mucho escribirla, porque o daba demasiados datos personales que no quiero contar, o me salía muy larga y difícil de resumir. Es un paso más en mi propio camino, uno que me permite ordenar las cosas que están desordenadas en mi cabeza. No sé dónde me llevará todo este proceso, pero lo que sí sé es que mis cicatrices, al igual que las tuyas, tienen una historia. Y es una historia que merece ser contada, aunque solo sea para ti.


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